Rincón del surreal

Escritos sobre la vida, la no-vida. Artículos de vaga filosofía.

Archivos mensuales: noviembre 2015

Harto del cansancio

Hay quienes aseguran que el peor sentimiento que un ser humano puede tener es el de ser engañado por otro. ¿Por qué siempre lo peor y lo mejor tiene que ver con un tercero? ¿Qué sentido tiene? Para mí el peor sentimiento es el cansancio; siempre tan propio, siempre tan de uno. El cansancio no se puede compartir, mientras que el ser hijueputa sí. El peor sentimiento, además del más egoísta, es el cansancio.

Estar cansado de algo o de alguien… eso sí es el infierno. Aún más si no queremos estarlo, o si no es lo que necesitamos. Yo creo que la gente que se cansa de la vida no lo hace por gusto, sino porque las condiciones fueron propicias para que aquello se diera. El cansancio es en esencia trágico, en cuanto que a nadie se le ocurriría estar feliz por estar cansado. El cansancio es lo que mata a los ancianos, suicida a los suicidas y corrompe a las almas.

Estoy cansado… en especial de este disfraz podrido y anémico que me identifica como ser humano. Estoy contagiado de desesperanza, que no trae consigo más sino eso: cansancio. Estoy cansado de las drogas: de la marihuana, de la Coca-Cola, del Ensure. Cansado de las ideas, así como de las almohadas. Hasta mis sueños me aburren. Cuando me levanto no lo hago por más sino porque me aburre dormir. Me cansa hasta descansar, por más irreverente que suene.

Me cansa levantarme y me cansa despertarme; me cansa el ruido y el silencio; me cansa la oscuridad de una sombra en un día brillante y el brillo de un bombillo en la noche más sombría; me cansan los contrastes; me cansa lo monótono y lo repentino; me canso de correr tanto como me cansa caminar.

Convivir con eso es bárbaro. Quizás ciertas cosas devuelven la esperanza: la libertad o el amor. Ahora: ambas nacen en la relación con el otro… ninguna es egoísta. De uno mismo sólo se pueden esperar cuatro cosas: hambre, sed, orines y mierda. De las demás hay un par de cosas más. Quizás, sólo quizás, no está en uno quitarse el propio cansancio, sino en las demás personas. Es paradójico, pero si este mundo fuera más coherente, ya todos nos habríamos pegado un tiro en la sien.

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