Rincón del surreal

Escritos sobre la vida, la no-vida. Artículos de vaga filosofía.

Recuerdos centrales

Cuando uno ve la película Intensa-mente lo usual es cuestionarse muchas cosas. Yo me la he visto una vez en compañía de una psicóloga, y admito que analizar con ella la analogía que hacen del cerebro fue genial por un lado, pero perturbador por el otro. De hecho, la pregunta de qué situaciones de la vida habrán hecho que aparecieran los «recuerdos centrales» en nuestras cabezas no tiene una respuesta sencilla. Según la película, son aquellos recuerdos que marcan la personalidad, el temperamento y, en general, la conducta de la persona. Yo me lo pregunto y me traumatizo solo.Supongo que lo más fácil es hacer el ejercicio al revés: en vez de preguntarse por el recuerdo, preguntarse por qué es lo que regula nuestra conducta. Yo, por ejemplo, pienso primero en la música y luego en la política. Y del primero se me viene a la cabeza una imagen mía, a los dos o tres años, con una guitarra cantando “La culebrita”, de Carlos Vives. También recuerdo que en cuarto de primaria uno de mis mejores amigos me cuestionó muy casualmente con una pregunta que me quedó grabada para siempre: «¿qué le gusta más: el ska o el punk?». Yo, confieso, no conocía ninguno de los dos géneros. Ahora son mis géneros favoritos.

Respecto a la política… bueno, es algo más complicado. Quizás la culpa sea también de la música. Un niño de primaria oyendo bandas como Skalariak (de la izquierda marxista), Non Servium (banda skinhead atea, antifascista y revolucionaria), Ska-P (banda vendida de mierda), entre otras, no tendrá un resultado diferente a lo que soy. Además en segundo de primaria compré un disco de Mägo de Oz con un espíritu panteísta, pagano y anticatólico (Gaia II) que quedó impregnado para siempre en mí. Eso: la libertad que mis padres me dieron para escuchar lo que quisiera, buscar en internet lo que quisiera (sí, me masturbo desde los 11 años) y, en fin, leer lo que como joven me interesara, dejó en mí el germen de la política.

Les invito a que lo piensen. La vida es muy extraña y simplificarla de vez en cuando, tal y como lo hace Intensa-mente, quizás sea una herramienta para hallarnos a nosotros mismos. El mundo es muy grande y ni se diga el universo, pero más grande, oscuro y tenebroso es mirar hacia adentro. Nuestros miedos, nuestra felicidad, nuestra propia existencia… en definitiva, el sentido de nuestras vidas se encuentra justo allí, entre la piel y el alma. Desnudarnos para desarmarnos y armarnos para hacer el amor con la galaxia de nuestros corazones… he ahí la felicidad. Y si hubiera felicidad no lloraríamos con películas tan perversas como Intensa-mente.

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