Rincón del surreal

Escritos sobre la vida, la no-vida. Artículos de vaga filosofía.

Archivos mensuales: mayo 2016

Muerte, no me olvides

Acaba conmigo, maldita muerte, que en tu nombre cualquiera se agasaja. Acaba conmigo, triste desamparada, que es contigo con quien quiero vivir. Vivir en un mundo de vivos es traumático para quienes respiramos muerte. Mas confieso en tu presencia y en la nada que representas, que en tu eterna oscuridad, tu vida consumada, está la gloria deseada de mi corta humanidad.

Sé insurrecta, sé libertina. Qué es mi libertad sin el anhelo de morir. ¡Morir, dicen, es el peor castigo! ¿Pero qué castigo será entregar el alma a la muerte y la carne a los gusanos? Castigo, más bien, es tener que respirar sin cesar, segundo tras segundo, en una vida de lustros, décadas y siglos. ¡Castigo tener que hacerlo mientras reímos, mientras lloramos, mientras amamos, mientras odiamos, mientras comemos, mientras nos comemos, mientras nos besamos, mientras nos mordemos! Castigo no es la muerte, sino la vida humana.

Y cómo me desamparas, oh, muerte bella. No me olvides. ¡Yo soy tu seguidor, y cada paso que doy es un paso hacia ti! Si me demoro espérame, que se me atravesó una vida entera. Tu hermana, la libertad, tiene una misión para mí. ¿Tú eres libre, muerte? ¿Segura que no confundiste libertad con libertinaje?

No te lleves a quienes tengo en el corazón. ¡Llévame a mí! Yo te deseo más que cualquier vivo, si es que eres deseable. Sé mi confidente, pues en tus oídos cósmicos encuentro paz. No dejes de seguir mi camino, pues si me pierdo en ti encontraré consuelo. Cada noche que duermo y no sueño seguramente estoy es soñando en ti, pues si la muerte es, es negra, como aquella conciencia infinita que descansa en la mente de cada humano.

Quiéreme, muerte, deséame, pues si hay amor entre nosotros, que sea recíproco. Dame un abrazo cuando nos veamos y por favor, que sea sin dolor, pues todo vestigio de sufrimiento me haría recordar ese fraude llamado vida. Tú eres infinita, tú estás antes que cualquier Dios. ¡Dile a la vida, que es finita y que siempre cesará, que el consuelo lo encuentre en la muerte, no en las sonrisas! Las sonrisas se acaban y hasta hay hijueputas que las hacen falsas. Tú, muerte, no puedes ser fingida. Y cualquier Jesucristo que lo intente será tachado por nosotros, tus seguidores, entre sonrisas sinceras y lágrimas que no salen de los ojos, sino del corazón.