Rincón del surreal

Escritos sobre la vida, la no-vida. Artículos de vaga filosofía.

Bajo lunas ya vistas

Es mi remordimiento el sustento de lo que hoy escribo, bajo una luna de ojos y memorias, que se asemeja a las historietas tormenta y carmesí que contaba Allan Poe.

Es en tu recuerdo y en las noches de lluvia y somnolencia que escribo, que le escribo a tus ojos, no para que lean, sino para que me deleiten. Porque como una burbuja, que al compás del viento vuela y al de la tormenta explota, es tu recuerdo que bajo lunas ya vistas y noches ya vividas, vuelves a mi cabeza.

Por eso hoy duermes, mientras yo te pienso, porque la anemia es un estado del alma. Y no es tu sueño lo que alimenta los míos, no lo hace más que tus mil y una noches pintadas en el pedazo de página tatuado en mi corazón, o peor aún, en mi pared. Mis sueños, que ya por poco ni míos son, viven hoy, tras una luna ya vista y un poema ya soñado. Y tú, imagen del amor y de la levedad de lo humano, sólo eres un tren de reflexiones, que de a poco me conduce a un lugar mejor. Así sea la muerte.

Un francés torpe, una lámina rota, un libro estropeado, todo son estragos de la violencia con la que amaste. Y yo, torpe pero sereno, alivio mi insomnio en tus ojos color esencia, y sonrío con vergüenza tras comprender que me creí eso de amar para siempre, sin tener un seguro a la mano. ¡Abróchese el cinturón de la razón, me dijiste! Y yo no hice más que conducir a la deriva, hasta que el sol te diera protagonismo, luna, hasta que el brillo de las montañas y los árboles y los pajaritos y de la puta jungla de concreto desapareciera, y cayera en la trampa del hoy, de esta noche de lunas ya vistas y recuerdos ya recordados. Eres tú una miserable. ¡Peor! Una embaucadora.

Mi corazón todavía te escribe, te llama, te sueña, te compone. A mí no me debes pedir perdón, es a él. A mí sólo me debes cachetear.

¿Qué me dirías ahora, de poder susurrarme al oído? ¿Qué picardía inventarías para sacarme de mis casillas? ¿Qué locura te incentiva a declarar enemigos mis oídos y utilizarlos para extasiar mentes y corazones sanos? Huh, eso lo sabrás tú. Yo ni quiero pensarlo. Solo quiero sanar.

Vete de mi cabeza. Suficientes cabezas hay en este mundo. Es más: suficientes mundos hay en una cabeza. Lárgate a otro, y déjame con mi noche y mis lunas tranquilo.

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