Rincón del surreal

Escritos sobre la vida, la no-vida. Artículos de vaga filosofía.

¿Y si uno escribe por mera vagabundería?

Me parece que, conforme pasan los años, «escribir por escribir» se vuelve algo más digno. Fíjense. Solo es que alguien diga que escribe para que en los ojos receptores reluzcan dos posibles emociones: rechazo o admiración. Y parten del mismo precepto: que escribir es digno (o dignificante), solo que difieren en qué tanto le creen al emisor.

La verdad, uno escribe mucha mierda.

Nunca he pensado que sea digno escribir, porque mucha gente lo hará, como yo, no como un ejercicio de liberación o de creatividad, sino como uno de mera vagabundería.

Y es que no es difícil hilar palabras y mucho menos cuando son temas que involucran a todo el mundo. El sexo, el amor (sea al otro o a uno mismo), la música, la política… siempre será muy fácil quedar bien. Utilice metáforas para un beso en el cuello, para un corazón partido o para la superación personal y verá que es como aprenderse el «doremifasol» de la música occidental. Si eso hace digna a una persona, es porque prostituimos nuestro encanto ante un mundo de vergüenza y oscurantismo.
¿Cómo llegamos a esto? ¿De dónde habrá salido? ¿Por qué mancillamos el nombre del escritor con la sucia idea de la dignidad?

Desbaratemos lo primero: yo creo que escribir no es desnudarse (metafóricamente) ante el lector, sino usar apropiadamente la curiosidad de quien lee para que avance indiscriminadamente hacia el final. Lo extraño es que, entre más crípticos sean los párrafos, más dignidad reviste el escritor. ¿Se reduce la creatividad a una fábrica de acertijos?

La escritura problemática e indescifrable es como el maquillaje: una forma aceptada socialmente de mostrar la fealdad ante los demás. Qué jartera maquillarse. Creo que no publico algo de lo que escribo desde hace como medio año, porque “nada me gusta”, porque “nada está terminado”. ¡Jódanse! ¡Mi fealdad no me preocupa! ¡Léanme sin reparos!

Escribo por vagabundería, por falta de sueño, porque me cansé de masturbarme. No quiero que me dignifiquen por hacer algo que cualquiera puede hacer. El mundo tiene demasiados héroes falsos, profetas capitalistas. Hemos cheguevarizado a hijos de puta sin sentimientos y recordamos nombres que la historia debió olvidar. Dignificamos al pícaro y pordebajeamos al suicida. Hay que tener una mente del siglo XVII para seguir pensando que la creatividad es escasa. ¡Que Stuart Mill se revuelque en su tumba!

Lean lo que han escrito a su mamá, si es que alguna vez lo hicieron, y díganme si no es arte. Probablemente no lo enlodaron con figuras literarias complejas y estoy seguro que 1) responde a la sinceridad, 2) detalla con exactitud el momento en el que fue escrito, 3) regenera la historia y los momentos. Es como si dejaran un pedacito de vida en cada letra. Eso es escribir.

Mi hermanito de seis años todavía no sabe escribir, pero ya tiene WhatsApp. Me estaban felicitando por un acontecimiento X y una buena parte de mi familia escribió. Juanse le dijo a mi madre que escribiera por él “muy bieeeeen” (así, con muchas eeeeees) y fue el mejor mensaje que llegó. Él ni siquiera se desnudó (metafóricamente) o dijo que escribía. Pero supe que él era mi hermanito, que lo que decía era sincero y que no hay mejor forma de escribir que hacerlo con una mano en el corazón y otra en los testiculos (o pezones).

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