Rincón del surreal

Escritos sobre la vida, la no-vida. Artículos de vaga filosofía.

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Ojos arrebol

Si hay mucho arrebol eso es que llueve.

Consciente de lo que hacía —mas no de las consecuencias— decidí extraviarme en esas dos nubes rojas que llevas por ojos en tu cara. Zarpé hacia la nada y en mal tiempo. Tormenta decía el pronóstico y sin sombrilla, caminé hacia tu conquista, cuya recompensa daría suficiente combustible a mi corazón.

Intoxicado por tus besos y tu mirada retadora, caminé bajo la lluvia con el único consuelo de verte sonreír; sonrisa cósmica que lleva consigo miles de estrellas fugaces. La neblina de tus secretos no me asustó sino que me retó y en ese vaivén que el Homo sapiens llama vida, acepté el reto.

Grité bajo el agua y el silencio me ahogó. Cuando quise hablar, el viento me llevó de aquel manzano que tanto resalta en la sabana hasta la puerta de tu casa, que como prisión distancia a dos personas que se quieren.

Tus ojos arrebol fueron presagio.

Tus caderas encubrían la tormenta. De calor solo quedaba tu sudor y el mío, en un frío y meticuloso movimiento de caderas que empapaba de excitación cada centímetro de mi piel. Y como acordeón en vallenato, mis labios tocaban tu cuello con el autocontrol en la mierda, mientras de tu boca emanaban alaridos tan blasfemos que hasta Garavito tuvo que taparse los oídos.

No hay nube roja que sacíe mi locura… pero tus ojos, envainados en las cavidades de tu cráneo, producen algo que mi cuerpo no puede aguantar. Producen armonía.

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Alucino

Alucino

con siete a eme,

con frío y niebla,

bajo un árbol corto

que yo mismo sembré.

Alucino

con piel de gallina,

bajo gotas de rocío,

con una mano helada

y la otra en tu mano.

Alucino

con inclemencias pasajeras

y recuerdos fríos

que el páramo congela

para la eternidad.

Alucino

acalorado por tu mirada

penetrante,

tus caderas caribeñas

y el sabor salado

de tu corazón.

Amaré

Sentiré en tus pasos de huracán las gotas frescas de la vida. Resistiré las lunas ocultas. Viviré cada centímetro de inconformismo. Escudriñaré todo camino entre tus labios y tus bragas. Aprenderé el lenguaje de tu piel.

Vivas caricias emanarán de tus ojos. Negros vestidos recordarán esa distracción que ante tu aroma y tu silencio sucumbe mi conciencia. No habrán más poetas ni dioses muertos. En este mundo solo enfermarán los rebeldes… y será de pesimismo.

Oye… si oyes mariposas reír, si ves tortugas sonreír, será porque el nuevo horizonte ha llegado. Un atardecer que no limpia hijueputas, sino confundidos. Nuevos colores erizarán tu alma y te dejarán volver a amar.

Amar.

Y no preguntarás maricadas existencialistas. Solo verás que la hormiga, la araña, la cerda, la tortuga, el viento, el aliento, el recuerdo, su mirada bastará para entender que mundo no es aquello que ves, sino aquello que sientes.

absorto y absurdo

no hay mayúscula pedagógica, ni tilde mal puesta. no hay recuerdo placentero ni mentira mal contada. los sabotajes no se planean ni la muerte persigue almas. la vida es sincera y caprichosa, como caramelo indómito.

no hay absurdo descompuesto ni entropía que lo resista. no hay caja de dientes para tanta mandíbula, ni fábulas que cuenten caries como sicarios. este mundo es un desorden hermoso y perfecto. vaciamos nuestra fuerza en perezas dominicales y la sed se torna sensación de llenura en el corazón.

vaciamos nuestros pecados en arbolitos recién plantados. oímos la voz de quien amamos a kilómetros de tiempo. somos hijas de la nube, la que siempre llora.

estamos arrechas por Vivir.

no hay absurdo que no deje su rastro en las caricias del sol y se desvanezca en las postrimerías de la primavera. no hay asesino bueno. no existe poder divino o humano que sacíe un sexo con sonrisas. hoy el amor es la tecnología que sobra y basta para construir un mundo nuevo. es absurdo tu silencio, niña mía y más cuando mis oídos están saturados de ruido. es absurda tu actitud, que desvanece el viento con tiempo y lágrimas pérdidas. es absurda esta espera que me carcome acordes completos de alma. ilumina con tus ojos oscuros esta ánima, consciente por tinta y palabra que VIDA es anexo de AMOR y que la mañana agnóstica de los lunes solo es el guayabo eterno de dioses y vagabundos que, siempre absurdos, crearon lo que hoy conocemos por universo.

absurda es la NADA y en ella encontrarás la paz, anhelada por prostitutas y alcoholímetros.

paz.

¿Y si uno escribe por mera vagabundería?

Me parece que, conforme pasan los años, «escribir por escribir» se vuelve algo más digno. Fíjense. Solo es que alguien diga que escribe para que en los ojos receptores reluzcan dos posibles emociones: rechazo o admiración. Y parten del mismo precepto: que escribir es digno (o dignificante), solo que difieren en qué tanto le creen al emisor.

La verdad, uno escribe mucha mierda.

Nunca he pensado que sea digno escribir, porque mucha gente lo hará, como yo, no como un ejercicio de liberación o de creatividad, sino como uno de mera vagabundería.

Y es que no es difícil hilar palabras y mucho menos cuando son temas que involucran a todo el mundo. El sexo, el amor (sea al otro o a uno mismo), la música, la política… siempre será muy fácil quedar bien. Utilice metáforas para un beso en el cuello, para un corazón partido o para la superación personal y verá que es como aprenderse el «doremifasol» de la música occidental. Si eso hace digna a una persona, es porque prostituimos nuestro encanto ante un mundo de vergüenza y oscurantismo.
¿Cómo llegamos a esto? ¿De dónde habrá salido? ¿Por qué mancillamos el nombre del escritor con la sucia idea de la dignidad?

Desbaratemos lo primero: yo creo que escribir no es desnudarse (metafóricamente) ante el lector, sino usar apropiadamente la curiosidad de quien lee para que avance indiscriminadamente hacia el final. Lo extraño es que, entre más crípticos sean los párrafos, más dignidad reviste el escritor. ¿Se reduce la creatividad a una fábrica de acertijos?

La escritura problemática e indescifrable es como el maquillaje: una forma aceptada socialmente de mostrar la fealdad ante los demás. Qué jartera maquillarse. Creo que no publico algo de lo que escribo desde hace como medio año, porque “nada me gusta”, porque “nada está terminado”. ¡Jódanse! ¡Mi fealdad no me preocupa! ¡Léanme sin reparos!

Escribo por vagabundería, por falta de sueño, porque me cansé de masturbarme. No quiero que me dignifiquen por hacer algo que cualquiera puede hacer. El mundo tiene demasiados héroes falsos, profetas capitalistas. Hemos cheguevarizado a hijos de puta sin sentimientos y recordamos nombres que la historia debió olvidar. Dignificamos al pícaro y pordebajeamos al suicida. Hay que tener una mente del siglo XVII para seguir pensando que la creatividad es escasa. ¡Que Stuart Mill se revuelque en su tumba!

Lean lo que han escrito a su mamá, si es que alguna vez lo hicieron, y díganme si no es arte. Probablemente no lo enlodaron con figuras literarias complejas y estoy seguro que 1) responde a la sinceridad, 2) detalla con exactitud el momento en el que fue escrito, 3) regenera la historia y los momentos. Es como si dejaran un pedacito de vida en cada letra. Eso es escribir.

Mi hermanito de seis años todavía no sabe escribir, pero ya tiene WhatsApp. Me estaban felicitando por un acontecimiento X y una buena parte de mi familia escribió. Juanse le dijo a mi madre que escribiera por él “muy bieeeeen” (así, con muchas eeeeees) y fue el mejor mensaje que llegó. Él ni siquiera se desnudó (metafóricamente) o dijo que escribía. Pero supe que él era mi hermanito, que lo que decía era sincero y que no hay mejor forma de escribir que hacerlo con una mano en el corazón y otra en los testiculos (o pezones).

Bajo lunas ya vistas

Es mi remordimiento el sustento de lo que hoy escribo, bajo una luna de ojos y memorias, que se asemeja a las historietas tormenta y carmesí que contaba Allan Poe.

Es en tu recuerdo y en las noches de lluvia y somnolencia que escribo, que le escribo a tus ojos, no para que lean, sino para que me deleiten. Porque como una burbuja, que al compás del viento vuela y al de la tormenta explota, es tu recuerdo que bajo lunas ya vistas y noches ya vividas, vuelves a mi cabeza.

Por eso hoy duermes, mientras yo te pienso, porque la anemia es un estado del alma. Y no es tu sueño lo que alimenta los míos, no lo hace más que tus mil y una noches pintadas en el pedazo de página tatuado en mi corazón, o peor aún, en mi pared. Mis sueños, que ya por poco ni míos son, viven hoy, tras una luna ya vista y un poema ya soñado. Y tú, imagen del amor y de la levedad de lo humano, sólo eres un tren de reflexiones, que de a poco me conduce a un lugar mejor. Así sea la muerte.

Un francés torpe, una lámina rota, un libro estropeado, todo son estragos de la violencia con la que amaste. Y yo, torpe pero sereno, alivio mi insomnio en tus ojos color esencia, y sonrío con vergüenza tras comprender que me creí eso de amar para siempre, sin tener un seguro a la mano. ¡Abróchese el cinturón de la razón, me dijiste! Y yo no hice más que conducir a la deriva, hasta que el sol te diera protagonismo, luna, hasta que el brillo de las montañas y los árboles y los pajaritos y de la puta jungla de concreto desapareciera, y cayera en la trampa del hoy, de esta noche de lunas ya vistas y recuerdos ya recordados. Eres tú una miserable. ¡Peor! Una embaucadora.

Mi corazón todavía te escribe, te llama, te sueña, te compone. A mí no me debes pedir perdón, es a él. A mí sólo me debes cachetear.

¿Qué me dirías ahora, de poder susurrarme al oído? ¿Qué picardía inventarías para sacarme de mis casillas? ¿Qué locura te incentiva a declarar enemigos mis oídos y utilizarlos para extasiar mentes y corazones sanos? Huh, eso lo sabrás tú. Yo ni quiero pensarlo. Solo quiero sanar.

Vete de mi cabeza. Suficientes cabezas hay en este mundo. Es más: suficientes mundos hay en una cabeza. Lárgate a otro, y déjame con mi noche y mis lunas tranquilo.

Flameando verdades

En este mundo, la pedantería es un lujo. Es más, la pedantería es norma, pues el ser humano se reconoce no a partir de sí mismo, sino del otro.

«Lo diferente» es lo que nos dice qué somos, y aún más si catalogamos eso diferente como inferior. Creamos un prototipo de lo que debemos ser y ese prototipo está por encima de lo demás. Comencemos de a poquito y llegaremos al punto que quiero tratar.

La naturaleza. Desde la Antigua Grecia, la polis se entendía en función de lo que no era bárbaro, de lo que no venía de las bestias. Lo que estaba fuera de la polis, la bios, era lo diferente que definía a los ciudadanos. Por tanto, desde Aristóteles se esgrimió la idea de que el hombre está por encima de la bestia; la bestia es moldeable, la bestia es funcional al hombre. El hombre no es una bestia, por tanto no es animal. Es hombre. Y esa mentira histórica ha llegado hasta nuestros días, tanto así que hasta en la ley lo podemos ver. Los animales (no-humanos) no son otra cosa que objetos, y vendo mi caballo o mi vaca igual que vendo una silla. He aquí la primera definición del hombre: él no es un animal.

En la polis se esgrimió otra idea: el macho es el único que tiene un carácter político, pues la mujer (lo otro) tiene capacidades distintas al hombre por naturaleza. En este caso, la diferencia es «lo que no tiene pene», «lo afeminado». A ese prototipo de hombre se le imprimieron características propias de un macho y es ese macho el que puede participar en la política, pues es desde esa mentalidad de macho (o si lo quieren, machista) que se debe definir el funcionamiento de la polis.

La tercera diferencia: lo negro, lo moreno, lo bárbaro. A ese prototipo también se le imprimió un color de piel, de ojos, de cabello, en tanto los hombres que trabajaban en lo público debían ser griegos, es más, debían ser ciudadanos griegos. Por tanto, lo diferente fue llamado bárbaro, que también viene de «bestia», y el no ser bárbaro era una definición clara del prototipo de ser humano que se quiso en su momento.

¿Cómo se explica que en la modernidad hubo la necesidad de domesticar la naturaleza, cazar a las brujas y colonizar socialmente las periferias del mundo? Pues porque si transformaban el entorno ecosistémico en el que estaban, entonces el ser humano, desde su antropocentrismo, podía concebirse como el rey del mundo. Y monarcas cambiaron el flujo de un río sin mayor razón excepto a la de mostrar su poderío frente a la naturaleza. Igual con la caza de brujas: una persecución sistemática a las mujeres que no se acoplaban a esos roles dados a través de la categoría de lo diferente. El mayor proceso de domesticación de la mujer fue la cacería de brujas; hecho pactado por las monarquías y la Iglesia para reprimir y amaestrar las vaginas.

Finalmente, el colonialismo en América Latina, en África, en Asia, no debe entenderse únicamente desde su carácter económico, sino también como proceso en el que Europa creó su identidad. El problema con los indígenas, con los negros, con los amarillos, es que su cultura es inferior, y por tanto debe ser cambiada por la cultura superior. Siempre, «lo diferente» es inferiorizado. Por tanto, no es únicamente el hecho de identificarme con respecto a lo que no soy, sino además pordebajear todo lo que no soy.

De ahí que diga que la pedantería es norma y lujo. Norma, porque así se ha moldeado el ser humano occidental desde su concepción del mundo. Lujo, porque inferiorizar «lo otro» y reproducir esos sesgos crea privilegios.

¿Cuál es el afán por hablar mal del otro?, me pregunto. En efecto, ¿qué es lo que nos hace hablar de nuestras victorias y tapar nuestras desgracias a costa del menosprecio del prójimo? Esta es una pregunta casi que antropológica que, sin duda alguna, merece atención, pues define a esa cosa que llaman humano.

El egoísmo nos ha hecho mucho daño. Darwin nos ha hecho mucho daño. Creámonos el cuento de que somos solidarios/as por naturaleza, pues sólo desde ahí podemos empezar a construirnos desde lo que somos, y no desde lo diferente. Nuestros corazones son suficientes para desarrollarnos y si crecemos, no es por lo que está debajo, sino por lo que tenemos a los costados.

Ojos tormenta

Manos insoportables y esas, que la naturaleza te concedió. Es un reflejo de mi deseo el deseo de dibujar con mis dedos los tuyos. Quiero ser torpe y conocer tu mano mientras mis ojos, torpes también, se pierden y se descubren en tus ojos tormenta.

Quiero ser gota y recorrer cada pétalo de tu piel; palpar que eres real; sentir el calor que tu cuerpo me comparte. Vivir la aventura del agua y obligar a la tierra a separarse. Quiero cerrar mis ojos sin dejar de ver tus ojos tormenta.

Quiero que tu reflejo en la ventana desaparezca, que el calor lo empañe todo. Quiero estar de pie, junto a ti, oyendo cómo pasas saliva y respiras torpemente. Quiero tener mis labios a centímetros de los tuyos y mis ojos dedicarlos a contemplar la siempre vehemente vileza de tus ojos tormenta.

Es una ronca intención la que mi garganta quiere materializar. Quiere estar cerca a tu oído, con los labios entreabiertos, luchar contra las ganas de morderte el lóbulo y decirte con la garganta que quiero hacerte el amor. Quiero tener mi mano en tu cintura y aprenderme el camino que tus huesos marcan en la piel. Quiero cerrar los ojos mientras siento con la mejilla tu cabello y recordar insuficientemente la mirada de tus ojos tormenta.

Quiero agarrar con mis manos tu camisa y quitártela, con el pretexto de dibujar con mis yemas tu ombligo, tus senos, tu cuello, tus labios. Quiero sentir el calor de tu pecho y compartirlo con tu espalda. Quiero tomarte justo encima de la cola y acercarte a mi cuerpo, mientras tu mirada desafía aquellos labios que mueren por besarte el cuello. Quiero sentir tu deseo leyendo desde mi humilde perspectiva lo que me digan tus ojos tormenta.

Quiero que el agua refresque las ventanas, que la lluvia distraiga mi instinto de penetrarte. Así darme cuenta que nos son tus ojos los que atormentan mi vida, sino la tormenta que el cielo ha dispuesto para esta noche, en la que nuestros cuerpos se unen y se superponen, tal y como anticipó Cortázar.

Noche negra

Hoy es la noche más negra del año. Cierra los ojos y lo verás. Hoy cierro mis ojos y no hay nubes, ni estrellas, ni pensamientos ajenos a lo que por horas, días y meses he tratado de evitar. Me pregunto: ¿por qué en esta noche mi única compañía son tus ojos imposibles? Bajo esta luna que siento tan mía, una reflexión carecería de sentido si ignoro el recuerdo de tus ojos. En mi cabeza el único cuadro que consigo ver es aquel en el que dos faroles cafés me miran, me desnudan y me encandelillan. Y el verte y el sentirte y el extrañarte y acariciar este mundo envuelto en agonía y padecer las pesadillas y el hacer de tus ojos mi enemigo… todo es una experiencia que me recuerda que soy humano, que la vida es melancolía y que el mundo se mueve por amor; que no hay motor tecnológico o moral que trabaje mejor que la fuerza de los corazones; que en tu mirada, ayer admirada, hoy odiada pero mañana recordada con nostalgia, encuentro el sentido de la vida y de la lucha, pues es en tu mirada, aquella imposible, extraña e inocente, que me percato que esta noche tan negra no se diferencia de los días más calurosos.

No cae lluvia, pues en noches negras hay más nada que vida. No caen truenos diferentes a tus ojos. No caen sonrisas, ni recuerdos, ni caobos. No cae ni cabe tristeza. Melancolía fatal. La vida, llena de sorpresas, encuentra su camino bajo dos amantes. Hoy el sol fastidia. Hoy la luna se esconde. Hoy solo hay dos ojos, que en el universo de mis ojos no dejan de mirarme. Hoy mi noche es oscura no por la ausencia de luz, sino por la presencia de tu mirada.

No me malinterpretes. Negra es mi alma, como negra es esta noche. Y negra es mi utopía, como negra es la música. No hay arco iris más colorido que esta noche negra. Negra y café, quiero decir. Melancolía no es tristeza, sino tranquilidad. Y lo sereno nunca viene acompañado del día. Serenidad. Noches negras y tus ojos café, en los que me veo y me reencuentro. Noches vacías con un fondo de aves. Noches lejos de casa, de verdad.

Corazón, sé libre

Hola, corazón.

Sé lo que piensas, lo siento en mi pecho. Sé lo que te carcome por dentro, lo que no te deja palpitar tranquilo. Creo que lo entiendo. Yo me siento igual, yo estoy conectado a ti.

Sé que estás partido, que no paras de sangrar. Sé que te duele, que sufres, que el solo intento de coser la herida es peor que el mismo dolor. Yo te entiendo. La vida no es color de rosa, sino una gama infinita de colores. Y cada color te hace sentir peculiar. ¿Qué color ves, corazón? ¿Ves el mismo que veo?

Sé paciente. No palpites más de una vez por segundo. Ve con el tiempo, que él no se cansa. Si no quieres que te cosa, deja que la herida cicatrice. Ve al compás de las manecillas. Resucita, corazón, que te necesito. Sé alegre, sé feliz, sé fuego. Quememos todo juntos, hasta los recuerdos. De las cenizas construiremos un mundo nuevo, o por lo menos un «yo» nuevo. No te dejes contaminar. Nuestro cuerpo es templo sagrado; profano y blasfemo, pero sagrado por lo animal, sagrado por lo humano.

No desfallezcas. No dejes de latir. Ni por el putas. Tú más que nadie sabe lo que sucede. Si no ves bien, usa gafas. El camino es mucho más claro que lo que parece. Sólo sigámoslo. ¡No, no pienses en los árboles a tu alrededor, sólo sigue! No vas solo, pues yo te acompaño. Yo y los arbustos, las raíces, los gusanos, las piedras, las ardillas, las palomas, las plantas y hasta el viento. Vamos de la mano. ¡Las venas solo son raíces del corazón!

Siente todo a tu paso. Conéctate. Respira. Mira cómo lo hacen mis pulmones; únete a ellos. El aire te oxigena, así no lo creas. Piensa en los ríos, en las montañas, en los valles, en los atardeceres. Piensa en la lluvia. ¡No, no! Concéntrate. Sólo en la lluvia. Piensa en las gotas, en el pedacito de vida que hay en cada gota. No pienses en el hambre, no pienses en la sed. Olvida el digestivo. Sólo somos aire y agua. Movimiento. Energía. Existimos hace millones de años, existimos ahora. Si el agua golpea contra las rocas y el aire contra las montañas, nosotros golpearemos contra el mundo y lo haremos retroceder. Somos uno. Somos dos. Somos todo lo que queramos ser. Somos libres, por encima de todo. Sólo seamos; vivamos sin pensar. Que mi mente me perdone, pero no la necesitamos. Corazón y yo, nadie más. Nadie nos desconcentra, nadie nos quita el sueño. Sé lo que piensas. No lo hagas. Sé feliz, seamos felices, tú allá y yo acá. Luchemos juntos, así estemos separados. El universo es uno, ¿cómo sabes que no lo somos nosotros?

Corazón, sé fogata. Sé calor en mi pecho. No nos ha faltado nada, no nos faltará ahora. Tú y yo. Caliéntame, que estoy indefenso. Calienta mi esqueleto, mis tripas y mi alma. Te necesitamos más que nunca. Haz de tu dolor vida, como el parto de las leonas, las yeguas y las humanas. Danos la vida que pasa de a poco por mis ojos. En el universo no está la potestad de que yo siga acá, sino en ti. No dejes de latir, no dejes de luchar. Revoluciona mis venas, que yo a través de ellas cambiaré el mundo. Formemos raíces en esta tierra y que estén en todas partes. Nos necesitan. Nos envidian. Late con tal fuerza que mis labios no paren de sonreir. Sé vida, sé amor. Amor no es lo que te tiene herido, sino justamente lo que te tiene latiendo.

Corazón, sé libre. En la libertad encontrarás tu camino. No hay fronteras. No hay nada que lamentar. Encuentra tu camino, que yo te sigo. Encuentra tu camino, que hacía allá está la felicidad.